P R U E B A S | S E P A R A C I O N | T E ST I M O N I O
Un fraternal saludo para todos y nuestra gratitud por visitarnos en este sitio.
Este es el primer mensaje que enviamos a los hermanos de todas partes en el nombre del Señor.
Mi esposa y yo llevamos 5 años separados, soy médico y por este motivo no se me ha permitido viajar para reunirme con ella. Aun en la ausencia de razones humanas que justifiquen esta situación, sabemos que es un plan de Dios y que su voluntad obrara en el momento oportuno para reunirnos definitivamente, Dios tarda a veces pero siempre obra a tiempo. Durante estos años ha sido su fuerza la que nos ha sostenido en este periodo de prueba, llevándonos poco a poco por la puerta estrecha, la ruta de destino escogida por El para todos nosotros y la única posible para la victoria.
Si bien son difíciles las pruebas que nos corresponden vivir, muy tempranamente observamos como los frutos de la obediencia y la fe comenzaron a florecer en nosotros y lo que para muchos se desdoblaría en debilidad y pérdida por el tiempo y la distancia, Dios lo convirtió en una hermosa y extraordinaria fortaleza y en ganancia. El regalo más hermoso que hemos recibido en nuestras vidas ha sido nuestro amor, que aun en estas circunstancias tan adversas ha crecido, se ha enriquecido y se ha fortalecido gracias a la presencia inseparable de Dios en nuestras vidas. Deseamos por este motivo servir con la ayuda de Dios y nuestro testimonio a todos los matrimonios que por alguna razón estén necesitados de información o consulta sobre cualquier tema relacionado con la vida de la pareja cristiana.
El matrimonio para la vida secular es una institución social que une a hombres y mujeres con el fin de crear y mantener una familia, para Dios es un sello inmortal mediante el cual se desatan todos los colores del amor. Muchas veces hemos visto parejas que en la desesperación que les impone el mundo, con el desgaste inevitable de tantas y tantas batallas, se han visto de pronto llenas de cicatrices y con un profundo vacio en el alma. Nos han explicado su tristeza con razones como incompatibilidad de caracteres, falta de comunicación, descuido, monotonía y un sinnúmero de razones que terminan en algunos en la heroica decisión de “hacer algo para salvar nuestro amor”; y es cuando pensamos que esta invertido el sentido, es Dios y su amor el que los salvara y no al revés pues el amor nunca deja de ser ( 1 Co 13.8 ).
Entreguemos todo a nuestra fe y dejemos a Dios pelear nuestras batallas para que las cosas que aparentemente son difíciles, imposibles e insolubles se cristalicen en la luz de su amor, hablemos abiertamente de todos los problemas relacionados con el matrimonio; el silencio sobre estos temas no nos ayudara en nada. Pongamos a Dios primero en todos nuestros problemas y veremos las maravillas de su existencia.
Agradecemos a Dios la ayuda prestada por el proveedor de esta web para el servicio, nuestra gratitud por su entrega al ministerio.
Que la grandeza y el amor de Dios sea sobre todos ustedes.
Rosana y Miguel.
Hermanos Bienvenidos | Gracias por compartir esta hermosa historia de amor, donde el Señor se encuentra con ustedes dandole la fortaleza necesaria a ambos para salir adelante. Toda la gloria al Señor que nos muestra que solo con El podremos vencer. Su testimonio es poderoso para todas esas parejas que no saben apreciar lo que es estar juntos. Esperamos ser de ayuda y conocimiento a otras parejas que se encuentran en cirscuntancias similares y que no saben que hacer para salir adelante. Que Dios les continue Bendiciendo y llenandoles de conocimiento, para que su proposito se haga claro y puedan ver la gloria de Dios manifestada en muchas otras personas. El Espiritu de Dios esta con Ustedes. Felicitaciones
Un saludo en el amor de Dios a todos los hermanos que nos visitan.
Ya en el año 1100 a.C. circulaban en China miniaturas de cuchillos de bronce, hachas y otras herramientas utilizadas para reemplazar a las herramientas verdaderas que servían de medio de cambio. Fue este el primer esbozo del surgimiento del dinero. Se diseminó, tomo varias formas, y se vinculo a nuestras vidas como medida del valor hasta el día de hoy.
Necesario, codiciado, generador de ambiciones y divisiones, “el que lo ame no se saciara” ( Ec 5.10).
El dinero llego a nuestras vidas para quedarse e inevitablemente se ha convertido en causa de diferencias y conflictos muy difíciles de resolver en los matrimonios actuales.
Son muchas las maneras de nombrar los problemas que de él se derivan: finanzas, economía, o simplemente el dinero y el matrimonio, lo cierto es que de varias maneras podemos encontrarlo empujando las preferencias de su uso hacia uno de los miembros de la pareja más que hacia el otro, o incluso cuando los roles quieren cambiar su curso porque uno gana más que el otro, o en el desasosiego que produce en algunos la necesidad de buscarlo a expensas de dejar a un lado cosas muy importantes vinculadas al matrimonio, a la familia y a nuestra vida cristiana.
Resumiré brevemente algunas reflexiones para evitar y solucionar los problemas relacionados con el dinero y la vida conyugal.
Los esposos comparten todo: los buenos y los malos tiempos, el hogar, la familia; “y serán una sola carne”( Gn 2.24), no comprendemos la práctica cada vez más frecuente de algunas parejas de tener cada uno su propio dinero e incluso expresiones de autoridad sobre algo porque “se compro con mi dinero”. Nada es de nadie y todo es de Dios. Los matrimonios que estamos en verdadera comunión con EL somos compatibles y equilibrados de manera perfecta porque nuestra unidad es divina y no terrenal, tenemos una misma prioridad sobre todas las cosas que es nuestro amor y nuestra fidelidad a Dios “teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa ( Fil 2.2), por tanto, en esta dádiva comprendemos que el amor para las parejas no es más que un acto sublime de entrega reciproca, en el cual el deleite más grande es la indisoluble manera de compartir un mismo espacio en un solo espíritu. Ninguna fórmula es justificada, ni suficiente para resolver estos problemas de dinero porque únicamente con Dios y con el amor que nos ha entregado podrán todos ser resueltos.
“Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1Co 11.3). Aférrense bien fuerte hermanos a Dios y delante de El sean humildes, amorosos y perfectos para sus parejas, sean ejemplos mutuos de su devoción por Dios, de su completa entrega en obediencia a sus mandamientos y del amor infinito que gracias al reino poseemos para el matrimonio. Seria anatema tratar de encontrar soluciones carnales a estos asuntos cuando sabemos que con amor Cristo venció al mundo; revisemos entonces en oración el vasto universo de pasiones que llevamos dentro, la infinita diversidad de ternuras, de sueños, de estrellas y misterios que se amontonan en cada uno de nosotros. Miremos cara a cara el color que Dios le ha dado al alma. Con todo esto no existirá nunca fuerza capaz de vencernos aun en las circunstancias más difíciles; y si estos ejércitos no concurrieran en usted, si no fuera suficiente todo eso contra un poco de dinero, entonces no hay solución porque sencillamente no hay amor y ausente también esta Dios.
El mundo cada día hace lucir mas y mas cosas innecesarias como necesarias, y detrás de ellas va el dinero, cada cual posee una tendencia innata a practicarse en su voluntad, y en estos momentos de crisis es necesario que el sector más importante de nuestra vida que es la familia este fortalecido.
La crisis de estos tiempos es ilegítimamente catalogada como económica o ambiental.
La carencia fundamental es interna, está en cada uno de nosotros, en la necesidad de amar como solo Dios quiere que sea el verdadero amor.
La Gracia del señor, su amor y la comunión del Espíritu Santo sea con todos ustedes.
Un saludo a todos los hermanos en el amor de Dios.
Este será el tercer artículo que les escribo ignorando si los anteriores han sido bien recibidos por ustedes.
¿Sería posible con lo que escribo causarles aburrimiento?
Del griego proviene la palabra monotonía (Del gr. Monos, uno + tonos, tensión), significa que no tiene variaciones: lleva una vida monótona, repetitiva, aburrida. Lo contrario sería la acción y efecto de entretener o entretenerse que además significa mantenimiento o conservación de alguien o algo.
Mientras pensamos si soy o no aburrido, extenderé el tema a su presencia en el matrimonio.
Dado así tan linealmente podemos metabolizar la idea de este fenómeno rápidamente: estando presente la monotonía en el matrimonio su solución estaría entonces en lo opuesto. Pues es muy fácil; diviértase, entreténgase y estaría resuelto el problema.
Pero estas opciones están al alcance de todos y realmente no son la respuesta acertada.
Para dar solución a este problema primero hay que saber el motivo por el cual sentimos monotonía cuando Dios mas bien nos estimula y nos provee. Veamos varios ejemplos.
“Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra” ( Sal 66.1).
“Para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros” ( Ro 15.32).
“Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho” (Hch 27.25 ).
Evidentemente son reiteradas las muestras de aliento al gozo y al buen ánimo que nos ofrecen estos versículos no existiendo con este sentir posibilidad alguna para estar al mismo tiempo aburridos; pero miremos entonces porque a pesar de esta exhortación sentimos a veces ese desgano en nuestro vivir.
Tenemos salud, un hogar, alimento; viajamos, parecería que casi todo está resuelto y a veces esa sensación de equilibrio nos hace perder el entusiasmo. No se trata de que necesitemos estar en carencia y en un constante problema para no sentir monotonía; pero esa vida arreglada de la cual disfrutamos no significa que ya todo está solucionado cuando es todo lo contrario, nos quedan todavía muchas cosas por hacer.
Cuando no ponemos nuestra mirada en las aspiraciones mas genuinas que nos corresponden, no podemos materializar nuestra identidad y saber lo que realmente somos, porque “para que seáis hijos de vuestro padre que está en los cielos” (Mt 5.45) debemos enfrentarnos al mundo para alcanzar el objetivo para el cual hemos sido destinados y que casi siempre está olvidado cuando sentimos que falta ese buen ánimo que nos pide Dios.
El mundo nos ofrece diversión con cosas muy triviales con las cuales venimos a ser los mismos todos los días. Todas ellas producen entretenimientos fugaces y continuamos finalmente repitiéndonos en ese mismo cansancio de existir. Este fenómeno afecta de igual manera a los solteros por lo cual nuestro problema no es dependiente del matrimonio pero igualmente se manifiesta dentro de él con características muy especiales.
Sentimos fastidio de hacer lo mismo cada día porque no estamos enfocados en lo que realmente debemos hacer o porque a lo que debemos hacer no le asignamos la significación de grandeza que le corresponde.
Digamos entonces que la monotonía no es el resultado de carencias sensitivas o materiales, es un estado de inmovilidad del alma, una inapetencia espiritual.
Para combatirla debemos saber para que vivimos y quiénes somos. Es necesario tener una profunda comunión con Dios para encontrar ese anhelo que de sentido a nuestras vidas y que sea voluntad de Dios en nosotros.
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios” (Sal 143.10). Debemos ser luz para enfrentarnos al mundo con todos esos sueños por los cuales luchamos.
Es obligatorio evitar que se acumulen en nuestro ser cosas insustanciales que inmovilizan el ánimo y nos encierran poco a poco en esa rutina cotidiana. La agilidad del mundo de hoy hace que muchos de nuestros deseos se resuelvan con una prontitud casi absoluta, no tenemos paciencia, no contamos con el tiempo de Dios, y eso hace que nos desilusionemos y que sintamos tedio y cansancio. Las cosas necesitan tiempo para poder darnos su sabor y mientras luchamos por alcanzarlas experimentamos un crecimiento que nos hace ser cada vez mas diferentes. Es este el antídoto de la monotonía porque ya no seremos los mismos cada día, así experimentaremos el gozo de ser lo que somos “porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso (Is 55.12).
Olvidemos la naturaleza sensitiva del mundo de hoy que depende de la percepción constante de cosas nuevas para envanecerse. Tengamos presente siempre que nuestra espiritualidad se fundamenta en imitar al que no tiene mancha, ni conoció pecado. Son muchos los planes que en nuestro camino podemos desarrollar “conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesus nuestro señor” (Ef 3.11), y construyendo esos planes, y conquistando esos propósitos, podremos bajar a las profundidades de los océanos y conocer innumerables maravillas, cruzaremos selvas, ríos y subiremos altas montañas; le daremos libertad absoluta a todas nuestras mas profundas añoranzas. Cristo las tuvo también y en su camino jamás se abrió un espacio al hastío.
Encendamos la senda de nuestro futuro con Dios. Desarrollemos nuestros sueños y desterremos la monotonía de nuestras vidas para siempre.
PD. Sobre la pregunta si les produje aburrimiento con estos artículos es mi deseo en Dios que no sea, pero les diré que mi esposa y yo estamos tan entusiasmados con este servicio que casi no dormimos de la emoción. Este es nuestro plan y no hay monotonía a pesar de nuestra situación, gracias a Dios que nos brinda esta posibilidad de servirle y de soñar y luchar por un mundo mejor.